viernes, 27 de agosto de 2021

D.) QUÉ ES EL GASTO PÚBLICO, CUÁL ES SU CLASIFICACIÓN, EJEMPLOS Y CUAL ES LA DIFERENCIA CON LA INVERSIÓN SOCIAL?

 EL GASTO PÚBLICO

Inicialmente, debemos tener en cuenta el gasto público como uno de los elementos más importantes que encontramos establecido dentro de la política económica de una nación determinada. Al desglosar el término, entendemos así que “gasto” es emplear el dinero en algo específico, mientras que “público” puede referirse a algo que se encuentra disponible para cualquier ciudadano, así como a algo que pertenece al estado o a su administración.

De esta manera, establecemos que un concepto general sobre el gasto público puede ser el dinero empleado por un gobierno para pagar por proyectos de desarrollo, educación, salud, infraestructuras, y mantenimiento del orden. El Estado destina dinero para la compra de bienes, la contratación y la prestación de servicios y subsidios.


CLASIFICACIÓN DEL GASTO PÚBLICO

  •   Clasificación institucional: Nos permite identificar qué unidad gubernamental es la que realiza el gasto. Responde a la pregunta ¿Quién gasta?

Las categorías concretas dependerán de la estructura orgánica del Estado que se estudie. A modo de ejemplo de las distintas categorías jerárquicas de la administración a nivel nacional, la Constitución distingue tres poderes: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial. Dentro del Poder Ejecutivo, puede apreciarse la Presidencia de la Nación y los distintos Ministerios. A su vez, dentro de cada Ministerio existen distintas Secretarías, y dentro de éstas, Direcciones Generales o Direcciones que constituyen los niveles administrativos de menor jerarquía.


  •    Clasificación económica: Esta clasificación intenta separar categorías de erogaciones con distintos efectos económicos, diferenciando los gastos corrientes de los gastos de capital. La utilidad de esta clasificación consiste en que permite analizar macroeconómicamente el impacto del gasto público, asociando los gastos corrientes a la variable consumo y los gastos de capital a inversión.

Los gastos corrientes son aquellos que realiza el Estado para su funcionamiento diario, son repetitivos y se agotan en el primer uso, por ejemplo, los útiles de librería o los sueldos de los docentes universitarios o de los médicos pertenecientes al sistema de salud pública. Los gastos corrientes no incrementan el patrimonio del Estado, aparecen como una pérdida en el cuadro de resultados.

En cambio, los gastos de capital sí incrementan el patrimonio del sector público, no son repetitivos y no se agotan en el primer uso. Ejemplo de un gasto de capital lo constituye la construcción de un nuevo edificio para una facultad de una Universidad Pública.

Los gastos corrientes, a su vez, pueden diferenciarse en gastos de consumo o de transferencia según detraigan (consumo) o no (transferencia) recursos reales de la economía provenientes del sector privado. Por ejemplo, el sueldo de un médico es un gasto corriente de consumo, ya que el Estado está detrayendo del sector privado recursos reales que no quedan a disposición del sector privado de la economía (ese mismo médico no podrá ofrecer sus servicios en una clínica privada o consultorio particular en el horario contratado por el sector público).

En cambio, la jubilación pagada a un médico retirado no provoca tal detracción al sector privado, no hay una contrapartida de recursos reales sino flujos financieros, constituyendo un gasto corriente de transferencia.

Los gastos de capital, a su vez, permiten distinguir dos categorías diferentes: la inversión real (o física) y otras inversiones (en bienes preexistentes o en inversiones financieras). Ambas categorías incrementan el patrimonio del Estado (Aparecen en el Activo de su Estado de Situación Patrimonial) pero solo las inversiones reales incrementan el patrimonio nacional.

Por ejemplo, si el Ministerio de Salud decide construir un hospital público nuevo, tal gasto de capital será una inversión real, incrementando no solo el patrimonio del Estado, sino de la Nación. En cambio si, por ejemplo, compra un edificio donde funcionaba un hospital privado, el gasto de capital será considerado como otras inversiones (bienes pre-existentes) incrementando el patrimonio del Estado, pero no de la Nación.

  •      Clasificación por objeto del gasto: Esta clasificación responde a la pregunta ¿en qué se gasta?, permitiendo diferenciar el tipo de bien o servicio que está comprando el Estado. Para ello, se utiliza la clasificación por incisos, en personal, bienes de consumo, servicios no personales, transferencias, bienes de capital, trabajos públicos, entre otros.

A diferencia de la clasificación económica, la utilidad de la clasificación por objeto del gasto reside en el análisis microeconómico del impacto del gasto público sobre diferentes mercados. Esta clasificación permite una ordenación sistemática y homogénea de los bienes y servicios, las transferencias y las variaciones de activos y pasivos, que el sector público aplica en el desarrollo de sus actividades, facilitando su registro contable y control.

Por ejemplo, en una universidad pública los sueldos de los docentes serán clasificados dentro del inciso personal, la compra de útiles de librería como bienes de consumo, la contratación del servicio de limpieza o seguridad como servicios no personales, la adquisición de computadoras como bienes de capital, la ampliación de un aula como trabajos públicos y las becas otorgadas a sus estudiantes como transferencias.

  •   Clasificación por finalidades y funciones: Esta clasificación responde a la pregunta ¿para qué se gasta? Permite determinar los objetivos generales y los medios a través de los cuales se estiman alcanzarlos. Las finalidades contempladas en el Presupuesto Nacional son las siguientes:

 Administración Gubernamental

 Servicios de Defensa y Seguridad

 Servicios Sociales

 Servicios Económicos

 Deuda Pública

E

    

                                  LÍMITES DEL GASTO PÚBLICO

Artículo 312. La ley fijará límites al endeudamiento público de acuerdo con un nivel prudente en relación con el tamaño de la economía, la inversión reproductiva y la capacidad de generar ingresos para cubrir el servicio de la deuda pública. Las operaciones de crédito público requerirán, para su validez, una ley especial que las autorice, salvo las excepciones que establezca la ley orgánica. La ley especial indicará las modalidades de las operaciones y autorizará los créditos presupuestarios correspondientes en la respectiva ley de presupuesto.
La ley especial de endeudamiento anual (*) será presentada a la Asamblea Nacional conjuntamente con la Ley de Presupuesto.
El Estado no reconocerá otras obligaciones que las contraídas por órganos legítimos del Poder Nacional, de acuerdo con la ley.

 El problema de establecer límites al gasto público es más político que económico. No se puede dar fórmulas rígidas de limitación estableciendo, por ejemplo, determinada proporción de gasto en relación a la renta nacional (un 20, 30 o 40%). Tanto es así que puede darse el caso de que los gastos públicos signifiquen el 100% de la renta, lo cual quiere decir que se trata de un estado socialista que dirige la actividad económica. Los autores modernos sostienen que los gastos públicos pueden llegar hasta aquel límite en que la ventaja social de ello se compensa con los inconvenientes de las amputaciones hechas al ingreso de los particulares. Se ha elaborado un concepto que se llama el de la “utilidad social máxima”, y que puede enunciarse aproximadamente así: el Estado deberá ampliar su gasto hasta el nivel que la ventaja social de un aumento de los gastos o erogaciones se vea compensada por el inconveniente social de un aumento correspondiente de las exacciones públicas. También, en este caso el enunciado es fácil y de cumplimiento dificultoso. El gobierno debe decidir si hace más falta un nuevo palacio gubernamental o un aumento de sueldo a las maestras de escuela, o si por el contrario, es preferible dejar más dinero a los contribuyentes para que estos disfruten de más alimentos o más automóviles. Por supuesto, formular y aprobar PRESUPUESTOS razonables es una buena ayuda en este proceso de equilibrio. El hecho de proporcionar lujos públicos a los gobernantes a expensas de necesidades privadas constituye una violación al principio enunciado, no obstante lo cual es frecuente en la práctica. Por eso y aún cuando este principio sea elemental y este de acuerdo con los claros dictados del sentido común, su inteligente aplicación no resulta sencilla





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